miércoles, 25 de julio de 2012

ELIPSIS EXPRESIVA DE 2001: A SPACE ODISSEY

El fragmento que voy a analizar pertenece a la obra cinematográfica: “2001: A Space Odyssey”, del director estadounidense Stanley Kubrick (1928-1999). El 17 de Mayo de 1964, Arthur C.Clarke cerraba con Kubrick un trato para escribir la historia de la “conquista del sistema solar”. 10,5 millones de dólares invertidos en el que, según gran parte de la crítica, es el ensayo de ciencia ficción más espectacular jamás rodado.
Elijo este filme, además de porque este director me gusta especialmente, porque creo que puedo aportar algo nuevo al análisis del fragmento en el se va a centrar mi reflexión. 

Entre el minuto 18:15 y el minuto 19:26 vemos en pantalla la que, indudablemente, es la mayor elipsis cinematográfica jamás filmada. 

ELIPSIS EXPRESIVA DE 2001: A SPACE ODISSEY 

¿Sabemos hasta donde llegará el conocimiento que tenemos del mundo? ¿Podemos aventurarnos a predecir dónde estará la raza humana dentro de 50 años? 
Desde que nuestros antepasados descubrieron la herramienta hace 4 millones de año, la evolución en el plano técnico, acompañada del crecimiento de nuestro conocimiento del mundo, ha “progresado” mucho. Pero después de tantos años de evolución, ¿sabemos mejor que nuestros antecesores primates dónde estamos, de dónde venimos, a dónde vamos? 
Aunque todas estas preguntas brillan por lo tópicas que obviamente son, tienen bastante que ver con el tema del que voy a hablar y con lo que Kubrick rodó en 1965. 
Stanley hizo volar su imaginación hasta el año 2001 y nos presentó una película repleta de maravillas técnicas y de imágenes asombrosas. Pero esta odisea es mucho más que un viaje de fantasía formal. Kubrick no rodó un filme para el Imax, hizo mucho más que eso, grabó un ensayo audiovisual que nos introduce en su idea del hombre y de la evolución y nos presenta un posible final a esta historia. 

Creo que la película es perfectamente divisible en cuatro partes. Antes de pasar al análisis profundo del fragmento en el que me voy a centrar, haré un breve resumen de cada una de ellas donde incluiré mi interpretación. 

Imagen del hueso y del satélite en el momento de la elipsis

En el primer acto, el filme nos traslada hasta la prehistoria. Es una reconstrucción de la tierra en la época en la que nuestros antepasados más primitivos descubren la herramienta. La característica más significativa de este primer acto es la presencia de un monolito negro que provoca el asombro de los monos, quienes, extrañados, lo observan con miedo y se acercan a él lentamente. Kubrick nos muestra con esto dos ideas fundamentales; una, el desconocimiento total del universo que tienen estos personajes y otra, el comienzo de una era de tecnología en constante evolución. Podemos interpretar este monolito como un centinela observador enviado por una inteligencia superior o simplemente como un símbolo de la ignorancia del ser primitivo. 
Es en este momento cuando la elipsis que aquí analizo ocurre como forma de enlace entre la primera y la segunda parte de la película. 
Más adelante profundizaré en el estudio de este fragmento concreto. 

El segundo acto va desde una bella muestra de satélites y naves espaciales “danzando” por el espacio al ritmo de la obra musical: “El Danubio Azul”, hasta que unos astronautas llegan a la luna con la misión de investigar un objeto encontrado en ella que desprende enormes cantidades de energía. Después de miles de años de evolución y crecimiento tecnológico, el asombro con el que estos seres humanos en el espacio observan un monolito idéntico al del primer acto del filme, nos hace reflexionar. ¿Sabemos ya dónde estamos? ¿Comprendemos la inmensidad del universo? ¿Hemos avanzado en este aspecto más que nuestros antepasados? Es curioso porque nosotros nos hacemos estas preguntas cuando disfrutamos de la película desde una posición distinta a cómo kubrick se las planteaba. Un año después del estreno de la película el hombre llegó a la luna, es decir, este director ponía sobre la mesa esta trascendencia universal desde el primer acto, ahora estamos en el segundo, ¿llegaremos realmente al tercero como predijo Stanley?, ¿daremos ese salto inteligente del que se habla en el cuarto acto? 

El tercer acto relata el viaje de unos astronautas hasta Júpiter, hacia dónde el monolito enviaba señales. El director aprovecha esta tercera fase para presentar al que posiblemente sea el personaje más logrado de esta obra, HAL 9000. Si nos fijamos, todas las muertes de seres humanos en la película son mostradas fríamente, desde la del mono al principio, hasta la de los astronautas, cuya vida finaliza con un simple pitido. Sin embargo, HAL 9000, aunque es un ordenador, una máquina, se presenta como el personaje más humano de todo el ensayo audiovisual. 
El hombre vence a la máquina y llega a Júpiter. Es aquí donde comienza el cuarto y último acto de la película, donde el hombre entra en contacto con una inteligencia superior, el centinela (monolito) finaliza su misión y el ser humano avanza un escalón en el conocimiento del universo, pasa a ser un superhombre (Nietzche). 

En la imagen vemos como uno de los monos lanza el hueso (primera herramienta) hacia el cielo, la cámara sigue el vuelo del mismo hasta que cambia el plano y vemos un satélite en el espacio. 
La forma del satélite se asemeja a la del hueso, por lo que podemos decir que hay una analogía estructural entre ambos planos. Además, el movimiento del satélite se produce hacia la parte inferior de la pantalla, justamente de la misma forma que se movía el hueso cuando se cambia de plano.  

Con esta elipsis, Kubrick, elimina todo el proceso de evolución tecnológica colocando el principio de esta, al lado de la actualidad. Acerca la ignorancia del mono a la de los astronautas; tanta evolución, pero ¿hemos conseguido saber algo más que ellos? 
El director adelanta que la llegada a la luna es solo un pequeño paso en la conquista del espacio, que cuando ese momento llegue, nos faltará mucho más por descubrir. 

Con una perfecta sincronización entre la imagen y la música, este fragmento expresa una idea de la evolución, es más, argumenta una teoría sobre el ser humano y su relación con el universo. 
Hay razones diversas para explicar la decisión final de Kubrick de usar música clásica pregrabada para la película, en lugar de una banda sonora original. Él siempre había tenido esos planes en la cabeza.
La elección de Así hablaba Zaratustra, de Richard Strauss para el primer acto es más que excelente. 

Las elipsis y otros recursos cinematográficos, como el flash-back o el flash-forward, los podemos encontrar en numerosas películas. 
En contraposición a este enorme salto temporal que he estudiado, nos encontramos con planos-secuencia increíblemente largos que sorprenden por su estricta planificación. Es el caso de los planos-secuencia que podemos ver en películas como Elephant, Kill Hill, El juego de Hollywood… 
Quizás, como ejemplo más destacado de este recurso que suprime los intervalos entre planos, merece la pena mencionar la gran obra de Alfred Hitchcock, La Soga

Esta película, rodada en cuatro planos secuencias y prácticamente en tiempo real, es una muestra de perfecta sincronización y de estrategia, una prueba más de las enormes posibilidades que nos brinda el lenguaje cinematográfico. 
Primeros planos, secuencias, planos secuencias, travelling, barrido, fundido en negro... todo un lenguaje cinematográfico que ha ido modelándose a lo largo del tiempo. 

David Wark Griffith dio el pistoletazo de salida alrededor de 1914 a este lenguaje que ha ido creciendo con la comprensión del público. 

Poco a poco el cine ha ido configurando un lenguaje. A medida que el tiempo pasa y el espectador aprende ese lenguaje, los manuales de instrucciones implícitos en las películas van desapareciendo. Confiamos en un público que entiende nuestra forma de expresarnos, pero sin embargo, una cosa son aquellos recursos inherentes a la propia técnica, a la forma, y otra muy distinta el simbolismo, la metáfora, la expresividad con la que algunos directores han jugado en sus películas. 
Esta elipsis que analizo no es un simple cambio de plano que elimina un tiempo innecesario pero comprensible, es una metáfora, una elipsis expresiva con la que Kubrick dice más de lo que nos podría parecer. 


Más de cien años de Historia del cine y un sinfín de argumentos, algunos para el entretenimiento, otros para la reflexión, y porque no, para ambas cosas. 
Stanley Kubrick no le da sentido a un despliegue técnico, lo que hace es mostrarnos su idea de evolución, de conocimiento del universo, del ser humano y su entorno, en definitiva, hacer disfrutar a la gente de los 70 con un mundo de fantasía audiovisual y a todos nosotros y los que vendrán después con lo que un hombre auguró para el ser humano en los 70. 
El cine es un lenguaje, una oportunidad fascinante de expresarnos, no solo de contar historias.

Filmografía:     Kubrick, Stanley. 2001: A Space Odissey
                          Hitchcock, Alfred. Rope (La Soga) 

Bibliografía:     Baxter, John. Stanley Kubrick
                          Aumont, Jacques. La imagen
                          Bordwell, David y Kristin Thompson. El arte cinematográfico.